
Columna de opinion de El Chimbero.
San Juan necesita desarrollo. Eso no deberia discutirse con liviandad. Necesita rutas, financiamiento, empleo, proveedores locales y proyectos capaces de mover una economia que no puede vivir solamente de parches. Pero tambien necesita algo que muchas veces la politica subestima: confianza social.
La reunion de Marcelo Orrego con Diego Santilli dejo una foto clara de poder: reforma electoral, Ruta 40, bono provincial para obras y el proyecto de cobre Vicuna dentro del RIGI. Es una agenda pesada, de esas que ordenan titulares y muestran alineamiento con Nacion. En terminos de gestion, tiene logica: si San Juan consigue obras y financiamiento, gana margen.
Pero la mineria no puede pedir un cheque en blanco. Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas vienen objetando judicialmente el proyecto Vicuna por su presunta ubicacion sobre un glaciar incluido en el Inventario Nacional de Glaciares. Esa discusion no se resuelve con una gacetilla optimista ni con promesas de inversion millonaria. Se resuelve con informacion, controles independientes y una provincia dispuesta a escuchar tambien lo incomodo.
Mi posicion es simple: San Juan no tiene que elegir entre desarrollo y ambiente como si fueran enemigos inevitables. Tiene que exigir desarrollo con condiciones. Si un proyecto promete empleo, divisas y proveedores locales, tambien debe soportar auditorias, trazabilidad ambiental y reglas claras. Si no puede hacerlo, entonces no es tan solido como dice.
El Gobierno provincial tiene una oportunidad grande, pero tambien una obligacion: que el crecimiento no parezca decidido solo entre despachos, empresas y funcionarios nacionales. La licencia social se construye antes del conflicto, no despues. Y en San Juan, donde la mineria pesa en la identidad productiva, esa licencia vale tanto como cualquier aval financiero.
Fuentes: Diario de Cuyo; Greenpeace Argentina



