
Columna de opinion de El Chimbero.
La interna de Chimbas ya no puede contarse solo como una pelea entre Daniela Rodriguez, el Concejo Deliberante y el peso politico que todavia conserva el gramajismo. Esa lectura queda chica. Cuando una disputa institucional toca presupuesto, sueldos, proyectos y capacidad de gestion, deja de ser un asunto de dirigentes y empieza a ser un problema para los vecinos.
El punto mas delicado no es que haya diferencias politicas. Eso es normal y hasta saludable si obliga a discutir prioridades. El problema aparece cuando la diferencia se convierte en bloqueo, reparto de cajas o calculo de desgaste. Chimbas necesita controles, pero tambien necesita que el municipio pueda funcionar. Una cosa no reemplaza a la otra.
Segun reconstruyo Diario de Cuyo, la intendenta llego a hablar de un quiebre total con el Concejo por la discusion del Presupuesto 2026 y por el porcentaje de recursos asignado al cuerpo deliberativo. Mi lectura es que ahi esta el fondo del asunto: la pelea por el poder local se esta dando demasiado cerca de la plata publica y demasiado lejos de una agenda comun.
Chimbas tiene problemas concretos: barrios que piden servicios, calles que necesitan mantenimiento, seguridad, salud de cercania, cultura, deporte y oportunidades para jovenes. Si la politica local se encierra en una disputa de administracion contra Concejo, el departamento pierde tiempo. Y en politica municipal, perder tiempo casi siempre significa perder soluciones chicas pero urgentes.
La salida no es pedir que todos piensen igual. La salida es que cada sector pague el costo publico de sus decisiones: quien bloquea, que explique que servicio mejora con eso; quien denuncia, que muestre como ordena la gestion; quien reclama presupuesto, que diga para que lo necesita. Lo demas es ruido. Y Chimbas ya tuvo bastante ruido.
Fuente: Diario de Cuyo



