
Columna de opinion de El Chimbero.
En Chimbas, en San Juan y en muchos barrios del Gran San Juan, la inseguridad hace rato dejo de sentirse como un hecho aislado. Aparece mezclada con otra realidad mas pesada: changas que no alcanzan, familias que llegan con lo justo, consumos problematicos sin abordaje suficiente y una politica que muchas veces corre detras de las urgencias en lugar de anticiparse.
Reducir todo a un problema policial sirve para el discurso rapido, pero no para entender lo que pasa en la calle. Cuando falta trabajo estable, cuando el ingreso se pulveriza y cuando la vida barrial se vuelve mas fragil, tambien se agranda el terreno donde prosperan el robo, la violencia y la sensacion de que nadie cuida a nadie. La pobreza no justifica el delito, pero ignorarla tampoco ayuda a frenarlo.
El vecino no solo teme por un asalto. Tambien teme por el deterioro lento: la esquina oscura, la casa sin rejas seguras, el comercio que baja antes la persiana, el joven que queda afuera de todo, la madre que ya no sabe como sostener la comida y el alquiler al mismo tiempo. Esa acumulacion de fragilidades termina armando un clima social en el que la inseguridad crece como sintoma y no como excepcion.
La politica local y provincial tiene una responsabilidad que no puede esconder atras de comunicados ni operativos de coyuntura. Hace falta prevencion, presencia estatal, urbanizacion, iluminacion, salud mental, tratamiento de adicciones, escuela, deporte y trabajo. Hace falta, en otras palabras, una respuesta mas compleja que la foto del patrullero despues del hecho o la promesa de mano dura cuando arranca una campana.
Tambien hay un problema de prioridades. Mientras en los barrios se discute como llegar a fin de mes y como vivir con menos miedo, buena parte de la dirigencia sigue atrapada en su propio tablero: internas, posicionamientos, calculo electoral y peleas de poder. Esa distancia entre la rosca y la calle no solo desgasta la credibilidad politica; tambien deja sin respuesta a quienes mas necesitan una gestion concreta y sostenida.
San Juan necesita una politica menos enamorada del relato y mas comprometida con lo elemental. Si la inseguridad se sigue tratando como una estadistica y la pobreza como una fatalidad administrable, el problema va a seguir entrando por las mismas puertas: la exclusion, el abandono y el cansancio social. Y en los barrios, cuando el Estado llega tarde demasiadas veces, la sensacion de desamparo tambien se vuelve una forma de violencia.
Fuente: columna editorial de El Chimbero elaborada a partir del contexto social y politico local del 24 de agosto de 2026.


