
El prolongado cierre del Paso Cristo Redentor ya empezó a preocupar a un sector productivo que mira a Chile todos los días. Las caleras sanjuaninas todavía sostienen los envíos gracias al stock que tienen del otro lado de la cordillera, pero el margen para aguantar sin transporte normal ya no sobra.
De acuerdo con Tiempo de San Juan, el corte lleva casi un mes y en la actividad advierten que las reservas disponibles alcanzarían para unas pocas semanas más. Si la situación en alta montaña sigue igual, podría empezar a faltar cal sanjuanina en operaciones mineras y otras actividades del país vecino.
La señal no es menor para una economía regional que depende de la logística internacional tanto como de la producción. Por ahora no hay freno total, pero en San Juan ya quedó claro que el problema dejó de ser solo climático y pasó a tener impacto económico concreto.
Fuente: Tiempo de San Juan


